Barcelona y La Música Electrónica: Una Relación solida

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Dany Moons
03/03/2015

Barcelona y La Música Electrónica: Una Relación solida

Ajena al paso de las modas e inmune a los movimientos urbanos, la música electrónica sigue sobreviviendo y haciéndose más fuerte ante el siglo XXI y sus inclemencias. Todo el mundo sitúa en Berlín, la meca del underground y de un sinfín conceptos chic, su domicilio espiritual. En Europa, la capital alemana se lleva la fama. Y en España, todo fiestero que se precie anhela pisar la isla de Ibiza. Pero en la península, favorecida también por el clima mediterráneo y añadiendo a ello su innegable estilo cosmopolita, Barcelona ha asentado una hoja de ruta para la electro desde hace años gracias a locales donde gurús de la materia como Richie Hawtin o Jeff Mills dan rienda suelta a su repertorio.

Cualquier joven que visita la Ciudad Condal tiene siempre en mente conceptos como Razzmatazz o Apolo, aunque muchos ya piensan directamente en Nitsa. Discotecas cuya ascendencia en el movimiento electro traspasa fronteras y que aparecen en la guía de cualquier viajero en sus años mozos. La fama de ambas salas está totalmente justificada. Situadas en zonas célebres por sus opciones nocturnas y de fácil acceso en transporte público como son Marina y el Parallel, resisten impertérritas los relevos generacionales y se hacen más fuertes si cabe. Su oferta multi-sala y el mito que han generado les hace conservar su estatus de encontrarse entre las mejores salas de Barcelona. Y siguen siendo una garantía de diversión: quien va de fiesta a cualquiera de las dos suele encontrar lo que busca.

 

Pero además de estos dos clásicos, también hay que destacar un par de guaridas que empiezan a gozar de cierto prestigio, cada una a un lado de Las Ramblas. Hablamos, por supuesto, de Moog y Macarena Club. Locales con un aforo más ajustado, pero que abren todos los días y que ofrecen una entrada con un coste un peldaño por debajo de la opulencia de Razz y Nitsa. Un hecho que, por supuesto, no afecta a la calidad de su música.

 

En un mundo aparte encontramos BeCool, un garito cuya grandeza reside en que es contracultural en sí mismo. Situado por encima de la Diagonal, hablamos de un oasis del movimiento en una zona dominada por la música dance. Un rara avis en la guarida de las clases bien estantes. Un reducto alternativo allí donde la música pachanguera y los privados son el trending topic de cada fin de semana.

Cuando uno escucha acordes de música electrónica tiene la sensación de que sonaron hace una década, pero también de que podrían ser un hit pasado mañana. Cadencias que resisten al paso del tiempo y cuyas excelencias merece la pena gozar en la capital catalana.

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